13 agosto, 2022 03:57
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Santa María, la increíble isla de las Azores

JUAN FORNIELES – FOTOGRAFÍAS Blanco y Negro: CARLOS GARCÍA POZO

Salir del circuito turístico del archipiélago portugués a Santa María, un ombligo salvaje en el Atlántico habitado por 6.500 personas. Mar agitado, espumante, de color azul intenso, climatología caprichosa y una fauna marina que deja sin habla a los que optan por bucear.

Santa María es un derroche de naturaleza.
Santa María es un derroche de naturaleza. 

 

Cuenta la leyenda portuguesa que la isla de Santa María de las Azores fue descubierta entre 1427-1432 y colonizada en 1440. Los primeros moradores se establecieron en la zona de Santana, de fácil acceso desde el mar y con un relieve suave, ideal para cultivar cereal. Ahí se construyó la ermita de Nuestra Señora de los Anjos (ángeles). Este pequeño templo, al que se le atribuyen milagros, es la primera iglesia levantada en Azores.

La región de Santana/Anjos era fértil pero vulnerable al ataque de los corsarios, de ahí que sus gentes siempre estuvieran a la defensiva. Como ejemplo -sigue la leyenda-, cuentan que en 1493, a la vuelta del primer viaje al Nuevo Mundo, los tripulantes de la Niña avistaron Santa María y rompieron la formación para atracar. El objetivo de Cristóbal Colón era celebrar una misa en tierra firme para dar gracias al Señor, al haber impedido que la Pinta se hundiera en una tormenta. Mas los soldados azoreños, con Joâo da Castanheira a la cabeza, rodearon a los marineros y los apresaron.

Piscina de agua marina en la bahía de San Lorenzo.
Piscina de agua marina en la bahía de San Lorenzo.

 

Los portugueses, envalentonados, se dirigieron al barco de Colón para exigirle la retirada. El genovés, en un encendido diálogo, mostró sus credenciales de los Reyes Católicos y les amenazó con la mismísima Marina española. La respuesta del luso, más o menos, fue ésta: «No conozco ni reconozco a ningún rey de Castilla y le convido a irse». Y, efectivamente, Colón se retiró. Pero pasaron los días y se impuso la cordura. Alguien dio a Castanheira una lección de historia y acabó pidiendo disculpas y soltando a sus prisioneros. Hubo misa, hubo paz y, actualmente, Anjos lo celebra con una estatua deColón que mira a América.

PEDAZO DE NATURALEZA PURA

En 2022, desembarcar en Santa María para hacer turismo tiene mucho de aventura y poco de corsario. El pequeño botón del Atlántico, una isla recóndita del archipiélago portugués, es un enclave de 96 kms. cuadrados con 6.500 habitantes. Un paraíso del buceo, del culto a la vida contemplativa. Un pedazo de naturaleza pura que sorprende a los sentidos por su bravura. Cuando llueve, lo hace a mares. Cuando luce el sol, es intenso. Cuando sopla el viento -a diario durante este reportaje-, lo hace con genio. Y cuando el mar se encabrita, cuando emergen espumarajos blancos, amarra la flota porque es peligroso.

Un mix meteorológico capaz de fabricar el anticiclón de las Azores, esas líneas circulares pintadas en el mapa que anticipan la llegada de buen tiempo a la Península. Primero a Portugal, luego a España. A Santa María se suele llegar por avión desde la vecina San Miguel, una isla mayúscula que sirve de capital. Un vuelo de 15 minutos, un puente aéreo. También los hay directos desde Portugal/continente y EEUU.

Dos pescadores, padre e hijo, reparando las redes en un día de mala mar.
Dos pescadores, padre e hijo, reparando las redes en un día de mala mar.

 

Si el objetivo del turista es bucear entre rayas y tiburones ballena, hay que encaminarse al puerto y rezar para que el mar ande en calma. Si se opta por trekking y playas, ponga rumbo a la bucólica bahía de San Lorenzo o a Praia Formosa. Antes o después, haga un stop en Pico Alto para descubrir los árboles con sus abrigos de líquenes: masas de laurisilva, paus-brancos y acebos. En la subida, justo antes de llegar a un enjambre de antenas de telefonía, verá dos monumentos que rinden homenaje a las víctimas de un accidente aéreo ocurrido en 1989, un Boeing 707 que iba rumbo a República Dominicana.

UN MARTE ARENOSO SIN CRÁTERES

Tras cruzar infinitas lomas y valles verdes, entre decenas de casas encaladas, lustrosas e integradas en el entorno, pare en el Barreiro da Faneca, un desierto rojo de 835 hectáreas arcillosas que le trasladarán a un Marte arenoso pero sin cráteres. Una obra de ingeniería natural fruto de diversas erupciones. Un lugar idóneo para pasear entre la nada, para meditar, para refunfuñar, para vaciarse y cargar pilas. A pocos kilómetros, respira la inhóspita Costa Norte, y las imponentes vistas de Cré y de las bahías de Tagarete o Raposo.

Arquitectura eclesiástica de Santa María.
Arquitectura eclesiástica de Santa María.

 

Santa María se puede recorrer a pie (de tres a cinco días siguiendo la ruta GR01SMA) o en bicicleta enlazando balizas de Cyclin Azores. Si opta por el coche (alquile uno pequeño), brujulee por la carretera principal hasta darse de bruces con el mar. Junto al Faro de Gonçalo Velho se topará con un antiguo avistadero de cetáceos (Vigia do Castelo) -consulte Azores Viewpoints- y con un póster que explica la anciana empresa ballenera de Porto do Castelo.

Dos senderistas en el cráter del volcán de Sete Cidades. SHUTTERSTOCK

Cuando llegue a la playa, no imagine interminables kilómetros de arena y dunas. Aquí, al mar hay que ganarle el terreno a base de piscinas naturales y bahías protegidas como la de San Lorenzo, con sus casitas marineras en la falda de la escarpada ladera. Viviendas humildes que son propiedad de azoreños emigrados a Canadá y EEUU. La mayoría, descendientes de pescadores de ballenas que trabajaban para la flota americana. Ah… mucho ojo con el Atlántico. Es frío y peleón, incluso peligroso. No se confíe.

Santa María en las Azores, quietud y caminos - De Pronto A Bordo
El Atlántico, frío y peleador

Sitio de buceo Formigas/Dollabarat | PADI

En las profundidades, las Azores siguen siendo mágicas

En el camino, haga un pícnic en Fontinhas y déjese seducir por las criptomerias japónicas, esos árboles nipones importados que han convertido Azores en un reducto de Asia. Y cuando tenga oportunidad, relaciónese con la gente recia de Santa María. Isleños amables con la cara curtida por el sol y la sal marina.

Las aguas termales de Dona Beija.

Puestos a seguir descubriendo lugares mágicos en este rincón salvaje, no se pierda el Poço da Pedreira, una antigua cantera que ahora es un lago profundo habitado por ranas, sapos, peces de agua dulce, garzas, petirrojos… Sentarse en silencio frente a su agua mansa equivale a asistir a un concierto de la naturaleza. Un croar gigante mezclado con graznidos y chicharras. Un audio natural e increíble en los tiempos de la música en lata y los hits de Spotify.

La española Carol Román, en su tienda Água-Viva.
La española Carol Román, en su tienda Água-Viva.

 

Y cuando pase por la capital, Vila do Porto, aproveche para cargar las pilas en sus restaurantes, para visitar el Museo de Fósiles y para ir de compras. Y puestos a gastar, haga una paradiña en la tienda de camisetas y sudaderas de diseño Água-Viva y pregunte por su dueña, la española Carol Román. Carol es una catalana que emigró por amor y ha emprendido con inteligencia, convirtiéndose en una gran embajadora de la marca Santa María («Vivir aquí no lo cambio por nada»). Además de sus productos, sus consejos son oro molido (están tardando en entrevistarla en el programa Españoles por el mundo).

Como remate, le aconsejo que deje algo por hacer para tener una excusa y así regresar. Nosotros no pudimos bucear y, si nada se tuerce, iremos en el mes de septiembre. A lo Jacques Costeau, pero con permiso de las rayas, los tiburones ballena y el mismísimo Nemo.

GUÍA PRÁCTICA

CÓMO LLEGAR: Tap es la aerolínea que más vuelos ofrece desde España a las Azores. Lo normal es hacer escala en la vecina isla de San Miguel. Los aviones de hélice de Sata conectan San Miguel con Santa María. Iberia y Ryanair también vuelan este verano a las islas portuguesas.

DÓNDE DORMIR: Charming Blue. En el centro de Vila do Porto. Renovado y con piscina. Más de 100 euros. Azores Youth Hostels Santa María. Baño compartido y piscina. Desde 50 euros.

DÓNDE COMER:  Mad (Vila do Porto). Platos de autor. Menú escueto. El camarero es el chef y alma de este rincón ‘foodie’ donde suenan LP de Cesaria Évora y António Zambujo. Reserva indispensable.

Fuente: El Mundo viajes

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