7 diciembre, 2022 23:47
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Macron perdería la mayoría en la segunda vuelta de las legislativas

 

Francia entra en una nueva etapa desconocida y llena de incertidumbre. La segunda vuelta de las elecciones legislativas abre la puerta a un periodo de inestabilidad y difícil gobernabilidad para el recién reelegido presidente, Emmanuel Macron. que pierde la mayoría absoluta que tenía en la Asamblea. Acorralado entre dos fuerzas pujantes, las de Mélenchon y Marine Le Pen, tendrá más complicado sacar adelante sus reformas en este segundo mandato.

 

La coalición presidencial, Emsemble, ha conseguido 243 escaños, según proyecciones con gran parte del escrutinio avanzado, lejos de los 289 que necesitaba para tener mayoría absoluta. La alianza de izquierdas que lidera Jean-Luc Mélenchon, Nupes, alcanza 141 y se convierte en segunda fuerza política, mientras que Reagrupamiento Nacional, el partido de Marine Le Pen, logra un hito histórico, al pasar de tener ocho diputados a conseguir 89. Esto no sólo le permite crear un grupo parlamentario, algo que no ocurre desde 1988, sino que además se convierte en la tercera fuerza política, por delante de Los Republicanos, que consiguen 64 escaños.

Las urnas dejan muy debilitado al presidente, que se enfrenta al abismo de una Francia ingobernable, con un Parlamento hostil y dividido en tres bloques, dos de ellos extremos. En estos cinco años de mandato tendrá un panorama muy distinto al primero, pues para sacar adelante su programa tendrá que pactar, negociar y ceder. Algo novedoso para un presidente acostumbrado a gobernar con comodidad y que ahora se encontrará con constantes bloqueos. En palabras del ministro de Economía, Bruno Le Maire, «hará falta mucha imaginación». «Nunca la Asamblea había vivido una reconfiguración semejante. Esta situación es inédita y tiene un riesgo. Trabajaremos desde mañana para construir una mayoría de acción», ha dicho la primera ministra, Élisabeth Borne.

Que un presidente recién reelegido sólo tenga mayoría relativa en la Asamblea no pasa desde la reelección de François Mitterrand en 1988. Los resultados revelan que muchos franceses votaron a Macron en las presidenciales de abril para evitar tener en el Elíseo a una Marine Le Pen que, sin embargo, ha sido una de las grandes ganadoras de las legislativas.

LE PEN CRECE

«El pueblo ha decidido darle un lugar en la Asamblea a un poderoso Reagrupamiento Nacional. Es el más numeroso de la historia del partido. Hemos conseguido lo que queríamos: dejar a Macron en minoría, sin control sobre el poder, y seguir con la recomposición política que es esencial para la vida política», destacaba una triunfante Marine Le Pen, de las primeras en tomar la palabra tras conocer los primeros resultados.

Jean-Luc Mélenchon ha sido otro de los ganadores de estos comicios legislativos. No sólo ha conseguido unir a una izquierda que hace dos meses estaba dividida, sino que ha puesto contra las cuerdas a Macron. El líder de la izquierda radical aspiraba a lograr mayoría absoluta para forzar así a Macron a que le nombrara primer ministro, pues el presidente debe elegirlo del grupo mayoritario. Es lo único que no ha logrado.

Tras conocer los resultados, ha celebrado «el fracaso del macronismo». «Hemos conseguido el objetivo político que nos habíamos propuesto», señaló Mélenchon, «Francia se ha expresado. La derrota del partido de Macron es total», destacó.

La nueva recomposición del Parlamento refleja la profunda división de la sociedad francesa: macronistas, melenchonistas y lepenistas. Los dos últimos, euroescépticos y antisistema, le complicarán la existencia a un Macron que va a tener que tratar de avanzar en un campo minado.

Será un mandato con las manos atadas en el que se encontrará con constantes bloqueos, sobre todo con las reformas más polémicas, como la de las pensiones, por ejemplo. Podría encontrar apoyo para sacar adelante alguna ley en el partido Los Republicanos, que queda como cuarta fuerza política. Aunque ya le habían dejado claro que no serán dóciles. «Seguiremos en la oposición», aclaró el líder del partido, Christian Jacob.

Este domingo se jugaban el puesto también varios ministros, pues lo que no consiguieran el escaño en la circunscripción en la que se presentaban tendrán que salir del Gobierno, según la regla del Elíseo. La primera ministra, Élisabeth Borne, conserva el puesto al lograr su escaño en la circunscripción de Calvados, al igual que la mayoría de los que aspiraban. Sólo tres han quedado eliminados. Son la titular de Transición ecológica, Amélie de Montchalin; la ministra de Sanidad, Brigitte Bourguignon, y la secretaria de Estado Justine Bénin.

Estos resultados son un terremoto en unas elecciones que no suelen movilizar mucho al electorado. La muestra es que la abstención fue del 54%, un récord. Francia cierra un periodo electoral en cuatro vueltas convulso e inédito, marcado por la polarización del electorado y en el que los partidos tradicionales han quedado sepultados por los extremos de Le Pen y Mélenchon. Estos cinco años Macron tendrá que gobernar un país que se aleja cada vez más del centro.

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