26 mayo, 2024 18:08
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Lo que un caballo en un techo y un perro muerto en un avión revelan de la sociedad

Un caballo fue encontrado varado en un tejado en un área inundada en Rio Grande do Sul de Brasil el miércoles 8 de mayo. © Reuters- Imagen de TV Globo

Un caballo refugiado sobre el techo de una casa durante cuatro días y rodeado de agua se ha convertido en un símbolo de sobrevivencia del peor desastre natural en Río Grande do Sul, el estado del sur de Brasil que enfrenta inundaciones severas en el 70% de su territorio. A esto se suman más de 10.000 animales domésticos rescatados desde el inicio de la emergencia. Se trata de una muestra de la creciente sensibilidad hacia los animales en Brasil, donde recientemente también hubo protestas e incluso un pronunciamiento del presidente Luiz Inácio Lula da Silva ante la muerte por negligencia de un perro en la bodega de un avión.

 

 

Desde el inicio de la emergencia, cerca de 10.000 animales domésticos han sido rescatados por la Protección Civil, las Fuerzas Armadas, los bomberos y los voluntarios.

En su mayoría son perros y gatos, pero también hay cerdos y gallinas. Es necesaria una complicada logística para alimentarlos, cuidar de su salud y encontrar a los dueños.

“Hay una sala roja, que es donde están los perros más lentos. Los perros que están más estresados ​​y enojados son separados. También hay una sala para los más viejos y otra solo para gatos. Incluso estamos creando más espacio para 50 gatos”, explica Marina Quintana, colaboradora de un centro público de acogida.

La tragedia climática de Río Grande do Sul, que ya suma al menos 126 muertos, cerca de dos millones de afectados, 395.000 desplazados y 435 ciudades inundadas, ha conmocionado a los brasileños, que en medio del caos no han olvidado a sus amigos de cuatro patas.

En los últimos días, han proliferado en las redes sociales los grupos de voluntarios que piden donaciones y dinero para los animales rescatados.

Un interés que repunta también en el mercado

Se trata, además, de un suculento segmento del mercado. La industria de productos para mascotas crece a un ritmo anual del 10% y actualmente factura cerca de 9.000 millones de dólares por año. Según la Asociación Brasileña de la Industria de Productos para Mascotas (Abinpet), Brasil también ocupa el tercer lugar en el ranking mundial de ingresos en el sector de mascotas, con una participación del 4,95%, y se sitúa solo por detrás de los Estados Unidos, responsable del 43,7% del mercado, y de China, que posee el 8,7%.

No es de extrañar, por lo tanto, que la sensibilidad hacia los animales haya aumentado significativamente entre los brasileños.

“Este fenómeno se refleja en la gran cantidad de tiendas para mascotas que han abierto en los últimos años. Está claro que se trata de un buen negocio, pero también es un proceso cultural, que conlleva un mayor respeto a la vida de los animales”, señala el sociólogo João Trajano, profesor de la Universidad del Estado de Río de Janeiro.

“Hoy existe la figura del animal terapéutico, que llena un vacío en la vida de aquellas personas que tienen problemas emocionales, que sufren la soledad. De hecho, las dinámicas asociativas de nuestra sociedad están en crisis. El individualismo aumentó exponencialmente en las últimas décadas», dice.

«Creo, además, que todavía sufrimos las consecuencias del aislamiento social causado por la pandemia, que somos incapaces de medir. Hay varios factores estructurales que contribuyen a que las personas busquen en los animales domésticos una acogida emocional que tal vez no encuentran en las relaciones humanas”, añade Trajano.

Conmoción por los animales en Brasil

Esto ayuda a entender el caso Joca, un perro de la raza golden retriever que falleció recientemente durante el traslado en una compañía aérea nacional. Joca embarcó el pasado 22 de abril en el principal aeropuerto del país, Guarulhos en São Paulo, hacia la ciudad de Sinop en Mato Grosso, donde se reuniría con su tutor. Sin embargo, la mascota acabó en el estado de Ceará por un fallo operativo de la aerolínea. Tras ser informado del error al desembarcar, el dueño de Joca, el ingeniero João Fantazzini, optó por regresar a Guarulhos para recibir al animalito, que llegó muerto tras más de siete horas de viaje.

El fallecimiento de esta mascota causó mucho revuelo. Pocos días después, al mismo tiempo que caían lluvias torrenciales en Río Grande do Sul, varias ONG y defensores de los animales se manifestaron en más de 10 aeropuertos brasileños contra este suceso.

«Es absolutamente lamentable que el perro Joca haya sido enviado a otro destino y haya fallecido mientras era transportado en la bodega del avión. Ninguna vida puede ser tratada como un objeto. Solidaridad con el tutor de Joca #RespeitoAnimal«, escribió la diputada federal Ana Paula Lima.

El impacto mediático ha sido enorme. Incluso el presidente Luiz Inácio Lula da Silva apareció públicamente usando una corbata en honor al golden retriever.

“El perro murió porque pasó ocho horas sin beber agua, atrapado dentro del avión. Creo que [la compañía aérea] Gol tiene que rendir cuentas. Creo que la Agencia Nacional de la Aviación Civil (ANAC) tiene que monitorear esto y creo que no podemos permitir que esto siga sucediendo en Brasil”, señaló el mandatario brasileño.

La primera dama, que acaba de adoptar un perro rescatado de las inundaciones de Río Grande do Sul, también condenó lo ocurrido.

El contraste de las preocupaciones entre la sociedad

“Este movimiento social muestra muchos de los valores que tenemos hoy. Me parece normal que la gente critique esta conducta, pero me asusta que esto se vuelva viral. Hubo ministros y hasta el presidente del país dando su opinión. Es llamativo”, destaca la socióloga Camila Diegues.

En contraste, dicen los analistas, los brasileños no suelen manifestarse con el mismo entusiasmo cuando menores mueren a manos de la Policía durante las operaciones realizadas con frecuencia en las más de 11.000 favelas brasileñas.

Entre el 5 de julio de 2016 y el 8 de julio de 2023, solo la región metropolitana de Río de Janeiro registró al menos 601 niños y adolescentes baleados. De este total, 286 resultaron afectados en acciones policiales, lo que representa el 47,5% del total, según datos del Instituto Fogo Cruzado.

“¿Cómo lidiar con las movilizaciones por las mascotas y, al mismo tiempo, con la indiferencia hacia los asesinatos de menores a manos de la Policía? Es realmente perturbador», afirma el sociólogo João Trajano.

«En Brasil las fuerzas de seguridad son históricamente violentas y el Estado es negligente. Eso se ha traducido en los últimos años en ataques selectivos contra las áreas más pobres y periféricas de las ciudades. Es impresionante cómo la sociedad no reacciona a este tipo de procedimientos e incluso los respalda, o los ve como algo inevitable. Esta tendencia está ligada al ascenso de la extrema derecha en nuestro país”, añade Trajano.

Un manifestante vierte arena sobre un ataúd envuelto con una bandera brasileña durante una protesta en la playa de Copacabana, en Río de Janeiro, el 19 de agosto de 2023, contra la muerte del adolescente Thiago Menezes Flausino, asesinado el 7 de agosto, en una operación de la Policía Militar. en la favela Ciudad de Dios.
Un manifestante vierte arena sobre un ataúd envuelto con una bandera brasileña durante una protesta en la playa de Copacabana, en Río de Janeiro, el 19 de agosto de 2023, contra la muerte del adolescente Thiago Menezes Flausino, asesinado el 7 de agosto, en una operación de la Policía Militar. en la favela Ciudad de Dios. © AFP – Carl de Souza

 

“Hoy una parte de la población brasileña está anestesiada. Vivimos en un contexto de fragmentación social, de falta de solidaridad, de aislamiento, de hiperindividualismo. Todo esto contribuye a que el otro no importe tanto”, agrega.

Esta semana, la Cámara de Diputados aprobó nuevas reglas para el transporte de animales domésticos en aviones, tras la enorme repercusión del caso Joca. Si el Senado también aprueba el texto, las compañías aéreas estarán obligadas a hacer un servicio de seguimiento de las mascotas enviadas. Además, los animales deberán ser transportados dentro de la cabina del avión, en condiciones cómodas y seguras para la mascota y los pasajeros.

Paralelamente, no hay en estos momentos un debate político y social sobre seguridad pública y las prácticas policiales. En Río de Janeiro, las manifestaciones organizadas cíclicamente en la playa de Copacabana por ONG locales contra la violencia policial atraen a pocas decenas de personas.

Fuente: France24 (Por Valeria Saccone)

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