14 junio, 2024 10:12
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Reportan que son 2.000 las personas sepultadas en deslave de tierras en Papúa Nueva Guinea

En esta imagen proporcionada por la Organización Internacional para las Migraciones, un grupo de personas cruza un área afectada por un deslave para llegar a la otra área de la aldea de Yambali, en Papúa Nueva Guinea. (Benjamin Sipa/Organización Internacional para las Migraciones vía AP)

Papúa Nueva Guinea informó este lunes (27.05.2024) a la ONU de que más de 2.000 personas fueron sepultadas en el enorme corrimiento de tierras que arrasó un pueblo. «El deslizamiento sepultó a más de 2.000 personas vivas y causó una gran destrucción», indicó el centro nacional de catástrofes papú a la oficina de la ONU en la capital, Port Moresby.

La aldea de Yambali, situada en la ladera de una colina en la provincia de Enga, fue casi completamente arrasada cuando colapsó parte del monte Mongalo la mañana del viernes pasado (24.05.2024), sepultando numerosas casas y las personas que dormían en su interior. El domingo, la ONU había estimado en 670 los muertos provocados por el desastre.

Según el centro nacional de catástrofes papú, «la situación continúa siendo inestable pues el deslizamiento de tierras continúa avanzando lentamente, poniendo en peligro tanto a los rescatistas como a los posibles sobrevivientes». Horas antes, el alto funcionario de la ONU, Serhan Aktoprak, señaló que los rescatistas están «corriendo contra el tiempo» para encontrar sobrevivientes.

“Estiman que más de 670 personas (están) bajo la tierra en este momento”, dijo Aktoprak a The Associated Press.

Las autoridades locales habían dado una cifra inicial el viernes de 100 fallecidos o más. Para el domingo apenas se habían recuperado cinco cuerpos y la pierna de una sexta víctima.

El personal de emergencia trasladaba el domingo a los sobrevivientes a terrenos más seguros mientras toneladas de terrenos inestables y disputas tribales, extendidos en las tierras altas del país, amenazaban las tareas de rescate.

“Las esperanzas de sacar a gente con vida de entre los escombros se han reducido”, dijo Aktroprak a The Associated Press. “La gente lo está asimilando, así que hay un duelo y luto considerable”, añadió.

El equipamiento pesado para desplazar tierras aún no había llegado a la población montañosa 600 kilómetros (370 millas) al noroeste de la capital, Port Moresby.

El gobierno establecía centros de evacuación en terrenos más seguros a ambos lados de la enorme masa de escombros que cubría la zona, y que abarcaba una extensión del tamaño de tres a cuatro campos de fútbol, además de cortar la principal autopista de la provincia.

“Trabajar entre los escombros es muy peligroso y la tierra se sigue deslizando”, explicó Aktoprak.

Además de la autopista bloqueada, las caravanas que han llevado comida, agua y otros suministros esenciales desde el sábado al pueblo devastado, que está a 60 km (35 millas) de la capital provincial, Wabag, han enfrentado riesgos asociados a los combates tribales en el poblado de Tambitanis, en torno a la mitad de la ruta. Soldados de Papúa Nueva Guinea prestaban seguridad a las caravanas.

Ocho habitantes de la zona murieron el sábado en un altercado entre dos clanes rivales, en una antigua disputa no relacionada con el deslave. Unas 30 viviendas y cinco tiendas ardieron en los enfrentamientos, según las autoridades locales.

Aktoprak dijo que no esperaba que los combatientes atacaran los convoyes, pero señaló que delincuentes oportunistas podrían aprovechar la situación de caos para hacerlo.

La violencia en la zona ha cuestionado la estimación oficial de que casi 4.000 personas vivían en el pueblo cuando una ladera del monte Mungalo se vino abajo.

Las instalaciones médicas de la población quedaron sepultadas junto con más de un centenar de casas, varios pequeños negocios, una casa de huéspedes, una escuela y una gasolinera, según las autoridades.

El ministro de Defensa del país, Billy Joseph, y el director del Centro Nacional de Desastres, Laso Mano, viajaban desde Port Moresby en helicóptero a Wabag el domingo para evaluar la situación de primera mano.

Aktoprak esperaba que el gobierno decidiera para el martes si solicitaba más ayuda internacional.

Estados Unidos y Australia, un país cercano a Papúa Nueva Guinea y su principal proveedor de ayuda internacional, eran algunos de los gobiernos que se habían ofrecido a asistir a los rescatistas.

Papúa Nueva Guinea es una nación diversa y en desarrollo con 800 idiomas y 10 millones de habitantes, en su mayoría campesinos de subsistencia.

Fuente: AP

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