5 diciembre, 2022 21:31
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La historia de los pubs irlandeses

La historia de los pubs irlandeses encierra tantos misterios, anécdotas y curiosidades como el resto de cultura de ese país. Como aseguraba el protagonista de Ulises, la obra maestra de James Joyce, es imposible caminar por Dublín sin pasar por un pub.

Pocas cosas de la cultura irlandesa se han hecho tan populares en el mundo como sus pubs, en gran medida vinculado con el auge de las celebraciones de San Patricio. Sin embargo, su historia trasciende a la tradición, y desde la propia concepción de su nombre remite al lugar de reunión pública. Pub es la abreviatura de “public o público”.

Mientras los ricos y poderosos se reunían en sus mansiones o clubes de membresía, las clases trabajadoras acudieron a los pubs irlandeses donde todos eran bienvenidos. Aún puede sorprendernos que en sus orígenes estos locales no servían comida, si bien comenzaron a vincularse con pensiones de viajeros que ofrecían estos servicios. Históricamente los pubs estuvieron vinculados al consumo de bebidas alcohólicas.

Porqué los pubs irlandeses se llaman por un apellido

La legislación aprobada en 1872 incluía la obligación por las cual el propietario de cada local debía poner su apellido sobre la puerta de entrada del local. El legado de esta ley derivó en una tradición y un rasgo distintivo de los pubs irlandeses, inclusive en muchos de los que hoy están fuera de Irlanda. Por lo general, muchas tabernas operan ahora con un nombre que nada tiene que ver con el de sus dueños actuales.

Anteriormente, existían una variedad de nombres originales e ingeniosos, que caracterizaban a los bares de todos el país, y que comenzaron a desaparecer. Algunos de los ejemplos más recocidos que han desaparecido son: The Holy Lamb (El Santo cordero) en Cornmarket, The Sots Hole (El agujero de los borrachos) en Essex Street, The Blue Leg (La pierna azul) en High Street, Three Candlesticks (Tres candelabros) en King Street, House of Blazes (Casa de las llamas) en Aston Quay y The Golden Sugar Loaf (El pan de azúcar de oro) en Abbey.

Los pubs primitivos solían estar abiertos las 24 horas del día 

La Ley Brehon, que se puso en marcha entre los siglos VI y VII, decretaba que cada rey debía tener su propio bruigu (brughaid), lo que se traduce como cervecero. Este bruigu estaba literalmente obligado a tener un «caldero que nunca esté seco, una vivienda en una vía pública y dar la bienvenida a todos». Básicamente, se esperaba, u obligaba, que cada pub primitivo brindara hospitalidad a todas las personas que cruzaran por su puerta o se albergaran en su bruidean (albergue).

Este albergue debía estar ubicado en una encrucijada y tener cuatro puertas, una en cada vía de acceso. Además, como parte del buen servicio, debía contar con porta antorchas en el ingreso y permanecer abierto las 24 horas del día. Y no solo eso, también había estrictas reglamentaciones sobre las provisiones. El encargado tenía que almacenar al menos tres piezas de carnes rojas crudas y listas para cocinar; tres carnes guisadas, cocidas y mantenidas calientes; y tres tipos de animales vivos, listos para ser sacrificados si fuera necesario.

Se dice que la ley tuvo su origen en la necesidad de contar con un lugar abierto en caso que el rey local quisiera visitar una de estar tabernas sin importar la hora del día. Pero esto ya es leyenda.

Un negocio ligado a las funerarias

Antes que la tecnología nos brindara modernas instalaciones para la conservación de los cadáveres, los pubs ocuparon muchas veces este lugar en Irlanda. La Ley de forenses de 1846 decretaba que un cadáver debía ser llevado a la taberna más cercana para su conservación hasta que se hicieran los estudios y arreglos reglamentarios.

Las bodegas de cerveza eran frescas y ayudaban a detener, o al menos ralentizar, el proceso de descomposición. A esto se sumaba que era muy común que los dueños de las tabernas cuenten con mesas de mármol que servían a su vez para practicar autopsias.

Esta legislación no se eliminó de los estatutos hasta 1962, y el papel dual del dueño de un pub y a la vez empresario de pompas fúnebres sigue siendo común en Irlanda.

Ilustrando esta situación hay mucha documentación, pero sirve como ejemplo citar el artículo publicado en el periódico The Freeman’s Journal, el 9 de abril de 1869, donde se relataba la historia de un accidente de autobús de aquellos días en Dublín. Durante el episodio los heridos fueron llevados al pub Lawler donde recibirían tratamiento de urgencia en lugar de ser trasladados al cercano asilo St Mary’s, que contaba con enfermeras y médicos.

El escritor se quejaba de la inoportuna elección aludiendo a la falta de camas en el local. Sin embargo, el dueño del pub, el señor Patrick Lawler hacia su propio descargo: “Me permito decir que el cuerpo de la señora Byrne fue traído a mi casa por orden del doctor Monks y puesto sobre la mesa de la taberna, cerca del calor del fuego. Se trajeron mantas pertenecientes a la familia con las que se envolvieron los cuerpos. Se hicieron todos los esfuerzos posibles para resucitarla. Mi casa estaba cerrada, al igual que el comercio mientras la accidentada permaneció allí. » 

El pub y el grafiti más antiguo de Irlanda

El Sean’s Bar, en la localidad de Athlone en el centro de Irlanda, está considerado el pub más antiguo de país. Después de una disputa que duró muchos años, los propietarios de este bar y los del The Brazen Head de Dublín, se pusieron de acuerdo en anunciar públicamente cuál de sus establecimientos debería ser reconocido como el pub más antiguo.

The Brazen Head, el pub más antiguo de Dublín

El propietario de Sean’s Bar proporcionó evidencia, verificada por arqueólogos del Museo Nacional, que sugería fuertemente la presencia de un local comercial en el sitio que data del año 900. Durante las renovaciones en 1970, se descubrió que las paredes, parte de las cuales ahora se exhiben en el Museo Nacional, estaban hechas de adobe y zarzo, un entretejido de cañas o mimbre de dicha procedencia. También hallaron monedas que datan de la época, acuñadas por propietarios locales y probablemente utilizadas como fichas para canjear por cerveza. Según los historiadores, hay evidencia escrita de haber sido una parada de descanso de los peregrinos que se dirigían a la cercana comarca de Clonmacnoise.

Frente a estas pruebas los dueños del Brazen Head admitieron su derrota. Sin embargo, tuvieron más que un premio consuelo ya que, debido a las investigaciones, encontraron una firma grabada en una de sus viejas ventanas datada del 1726. Este hallazgo fue reconocido con el título de la pieza de grafiti más antigua del país. La escritura es tan pequeña que no se puede leer a simple vista, pero con la ayuda de una lupa se puede ver: “John Langan se detuvo aquí el 7 de agosto de 1726 ”.

Los normandos trajeron bares de vinos a Irlanda

La palabra en latín “taberna” aludía a una vivienda precaria, similar a una choza. Cuando los normandos invadieron y ocuparon algunas regiones de Irlanda durante el siglo XII, importaron esta palabra que comenzó a utilizarse y variar un poco en su significado.

Los oriundos de Normandía eran grandes amantes de los vinos y llevaron a Irlanda las mejores cepas procedentes de su tierra natal. Al principio el alcohol, que era gestionado por los comerciantes de vino o vinateros, terminaba en las bodegas de los castillos de los señores normandos. Principalmente en la zona de Dublín, se organizaban y celebraban grandes eventos de cata de vinos exclusivamente para estos señores, y especialmente cuando aparecía la nueva producción. Con el correr del tiempo se comenzaron a vender los excedentes en la ciudad. Estos lugares de encuentro para la cata de vinos fueron llamados «tabernas».

Se habían convertido en lugares de reunión para los miembros importantes de la sociedad, donde se vendían alcohol y comida y se discutían los temas del día. La Winetavern Street de Dublín, conocida como «la calle de los taberneros de vino», era el principal centro de distribución y venta de este producto al por menor de aquella época y hoy se puede visitar.

Había una ley que establecía que los viajeros tenían derecho legal a tomar un refrigerio en un establecimiento si se encontraba a más de tres millas de su residencia. Esta curiosa legislación daba lugar a que cualquier persona que se encontrara a esta distancia tenía derecho beber alcohol fuera del horario permitido. Inclusive en Dublín el límite se extendía a las 5 millas.

Pero según la ley, el cliente tenía que haber “viajado de buena fe” y no solo con la finalidad de tomarse un trago de cerveza. La distancia los habilitaba a entrar en una posada a refrescarse y descansar del viaje, sin importa si este fuera de negocios o de placer.

Dado que el cliente debía demostrar su verdadera condición y muchas tabernas también aprovechaban para trabajar fuera de horario permitido, se convirtió en una ley polémica. Era muy difícil establecer la buena fe de ambas partes. Los más famosos pubs de «la buena fe» en Dublín incluía el Lamb Doyle’s, el Sandyford House de Walsh, entonces conocido como Widow Flavin’s, y el Dropping Well en Dartry. La ley finalmente cambió en 1943 y los viajeros ya no podían ser atendidos entre la medianoche y las 6 de la mañana, hasta que finalmente fue abolida en 1963.

Curiosidades extrañas y maravillosas en los pubs de Dublín

La mayoría de los pubs tradicionales irlandeses cuentan con pequeños detalles que los distinguen y los hacen únicos, especialmente los de Dublín. Aquí un recuento de los más curiosos.

El The Clock, en Thomas Street, tiene un aviario dentro del jardín al aire libre del pub. Esta es una gran pajarera, única en su tipo dentro de un bar. Siguiendo con los pájaros, en el Toner’s Pub, en Baggot Street, se reproducen ruidos de pájaros depredadores para mantener alejadas a las gaviotas de las mesas exteriores.

The Clock of Thomas Street. Dublin pub. Irish pubs. Pub reviews. — The Dublin Publopedia

El famoso pub Mulligan’s conserva las cenizas de un hombre estadounidense, Billy Brooks Carter, quien amaba profundamente este bar, y que hoy están guardadas en el interior de un relejo de pie que decora el bar.

En el Fallon’s hay una foto de la boda de una pareja en el techo. La historia cuenta que el novio, quien solía emborracharse allí, solicitó colocar la foto con la finalidad de verla cuando caía embriagado al piso. De esta manera podría observar a su esposa mirándolo fijamente y darse cuenta de que ya tuvo suficiente alcohol para una noche.

John Fallon's "The Capstan Bar", Dublin, 129 The Coombe - Opiniones del restaurante

Los perros eran la clave para conseguir alcohol durante San Patricio

El día de San Patricio cae cada año en medio de la Cuaresma, lo que históricamente equivalía a una época de abstinencia. El único lugar donde se vendía alcohol era en el salón para los miembros del Royal Dublín Dog Show, quienes ofreciendo esta opción se garantizaban altas cifras de asistencia.

Image RDS Dog Show, St. Patricks Day D883-330.jpg | Irish Photo Archive

Se cuenta que Patrick Kavanagh había alquilado un perro para ingresar al salón y poder beber, y algo similar hizo su archienemigo, Brendan Behan, robando un caniche. Estas son algunas de las historias que se contaron de a muchas hasta que la ley cambió en 1973.

El impulsor del cambio fue el auge que habían tenido las celebraciones de San Patricio realizadas por la comunidad irlandesa en los Estados Unidos. En ese país se hizo el primer desfile en 1762 cuando los soldados irlandeses que servían en el ejército británico marcharon por Manhattan hasta las tabernas.

Todo cambió desde aquellas épocas, y hoy durante San Patricio se venden más de 13 millones de pintas de Guinness en todo el mundo, cuatro veces la cantidad de un día normal.

Fuente: Palabras

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