La pasada semana, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) prohibió el financiamiento en cuotas para las compras efectuadas en el exterior del país y amplió así el cepo cambiario ante los múltiples y acuciantes desafíos que instaló la crisis por falta de dólares. Las nuevas restricciones se conocieron en otra jornada compleja, en la que el BCRA tuvo que desprenderse de U$S 190 millones para satisfacer la demanda de divisas, fundamentalmente para pagar las importaciones de energía.
La autoridad monetaria que conduce Miguel Pesce, a través de la comunicación “A” 7.535, estableció que no se podrá financiar más el pago de pasajes al exterior y servicios turísticos en el exterior, ni el de productos sin fines comerciales que se reciban mediante envíos postales, es decir, los denominados “puerta a puerta”.
La medida entrará en vigencia a partir de este lunes 4 de julio y se suma a la restricción que el BCRA anunció esta semana para limitar el acceso a los dólares destinados a las importaciones.
El reforzado cepo promete limitar significativamente la cantidad de operaciones de compra en el exterior, ya que el número de consumidores con capacidad económica para abonar los gastos en una sola cuota es acotado.
El viernes, los dólares financieros (el contado con liquidación y el MEP) perdieron algo de terreno luego de posicionarse sobre sus máximos históricos. A saber, el MEP bajó 11 centavos y terminó en $ 248,03, y el CCL retrocedió 49 centavos y finalizó a $ 252,22
La demanda en el mercado mayorista expuso nuevamente otra de las urgencias que acorraló al Central: los operadores del mercado indicaron que la demanda incluyó U$S 200 millones destinados a pagar las importaciones de energía.
Ante esa situación, el Central interrumpió la racha compradora que mantuvo en los últimos días (con adquisiciones récord) y tuvo que desprenderse de 190 millones de dólares. “Normalización de las solicitudes de compra pendientes y pagos de importación de energía volvieron a exigir ventas oficiales”, indicó el operador de cambio Gustavo Quintana.
La inflación es el gran interrogante y hasta Woyecheszen reconoció que se observa un “ritmo menor” en la desaceleración de los precios.
La economista Victoria Giarrizzo resumió muchos de los temores al advertir que “se viene un peligroso carnaval de ajustes de precios por las nuevas restricciones a las importaciones” que aplicó el Central.
“Si no frenan a los especuladores, vamos a estar discutiendo 90% en pocos días”, alertó respecto de las proyecciones de inflación para 2022.
Fuente: La Voz