7 diciembre, 2022 22:54
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Encuentran dinosaurio megaraptor gigante en El Calafate

Se trata de Maip macrothorax, una nueva especie que vivió a finales del Cretácico. Llegó a medir hasta 10 metros de largo y pesar cinco toneladas.

La Patagonia es una tierra de gigantes. Prehistóricos, enormes, colosales, que vivieron hace millones de años, cuando los dinosaurios dominaban la tierra de lo que hoy es el Sur argentino. Todo el tiempo se multiplican los hallazgos. El último en salir a la luz es una nueva especie de carnívoro bautizado Maip macrothorax, un ejemplar de la familia de los megaraptóridos de casi diez metros de largo y cinco toneladas que marca un nuevo récord: es el más grande hallado de su tipo hasta el momento.

No solo eso, también ayuda a entender mejor cómo era ese universo de titanes, que se logra reconstruir de a un esqueleto a la vez.

«Es un sueño hecho realidad. Uno de chico siempre sueña con encontrar un dinosaurio de este tipo. Luego, ya de profesional, con publicarlo en un paper. Estoy cumpliendo un doble sueño». Quien lo cuenta es Mauro Aranciaga Rolando, paleontólogo becario doctoral del CONICET en el Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” (MACN). De apenas 29 años, tiene un doble mérito en esta historia: fue el autor del hallazgo y quien firma el paper que dio a conocer al mundo científico este descubrimiento.

Recibe a Clarín en el tercer piso del Museo Bernardino Rivadavia, un templo de fósiles prehistóricos situado en el corazón de Buenos Aires. Sus pasillos son fascinantes, es historia que se cae encima al recorrerlos. A su lado lo acompaña Fernando Novas, coautor del paper y uno de los pioneros en el descubrimiento de este tipo de animales.

Los megaraptóridos eran animales enormes. A diferencia de otros dinosaurios como el Tiranosaurio o el Giganotosaurus, estos bichos contaban con brazos de gran tamaño, que usaban para cazar a sus presas. Tenían garras en los dedos de hasta 45 centímetros y, estiman los investigadores, habrían sido muy ágiles a la hora de salir a cazar.

Campañas en El Calafate para sacar al Maip macrothoraxCampañas en El Calafate para sacar al Maip macrothorax

Los paleontólogos descubrieron que Maip tenía entre nueve y diez metros de largo y un peso de aproximadamente cinco toneladas. Para soportar ese peso, su columna vertebral estaba compuesta por enormes vértebras interconectadas por un complejo sistema de músculos, tendones y ligamentos, que el equipo pudo reconstruir a partir de observar una serie de rugosidades y estrías en sus regiones articulares.

Ese sistema, infieren los científicos, le permitía al animal mantenerse erguido sobre sus patas traseras mientras caminaba o corría.

El hallazgo de estas rugosidades no es habitual, lo que permitió a los investigadores reconstruir mejor cómo era la anatomía de esta familia de animales, de los cuales se hallaron ejemplares similares en Tailandia, Japón, Australia y Argentina.

Los paleontólogos ya tenían cierta información sobre la familia de los megaraptores: sabían, por ejemplo, que vivieron durante el transcurso del Cretácico. El primero de los hallazgos de este grupo de dinosaurios fue Megaraptor namunhuaiiquii, descubierto en 1996 por Novas en la provincia de Neuquén.

“Cuando tuve la fortuna de descubrir al primer megaraptor en Neuquén fue un impacto grande”, recuerda Novas, “porque se trataba de un enorme carnívoro que tenían manos provistas de garras de unos cuarenta centímetros de largo. Algo nunca antes visto.

Ninguno de ellos es tan grande como Maip.

Ilustración del Maip macrothorax y su comparación con una figura humana.Ilustración del Maip macrothorax y su comparación con una figura humana.

“Pertenecen a una familia cuyo esqueleto no era como el de un tiranosaurio, grande pero pesado, sino que eran animales ligeros. Es decir que sus huesos no eran macizos sino que presentaban una gran cantidad de huecos internos que los hacían mucho más livianos, algo así como un ladrillo hueco comparado con uno macizo», explica Mauro.

Un dinosaurio que le ganó a la pandemia

Sacar a Maip de la tierra no hubiese sido posible, según afirman sus descubridores, sin una dosis de pasión por el trabajo paleontológico. Encontrado en la Estancia La Anita, ubicada 30 kilómetros al suroeste de la localidad santacruceña de El Calafate, la campaña debió sortear varias dificultades: vientos fuertísimos, temperaturas bajo cero y una geografía que demandaba casi cuatro horas de trayecto en 4×4.

El primer hueso fue encontrado por Mauro en una campaña de 2019, mientras desenterraban los restos del Nullotitán, un coloso herbívoro del tipo de los cuello largo. Prometieron volver al año siguiente a seguir desenterrando al gigante.

Imágenes de la campaña en El Calafate,Imágenes de la campaña en El Calafate,

Pero al volver, en marzo del 2020, se enfrentaron a una dificultad más imprevisible que el terreno: la pandemia del Covid-19. El equipo de casi 30 personas debió bajar de urgencia a El Calafate, mientras todo el país se cerraba la circulación. Quedaron atrapados varias semanas allí, con un invierno que recrudecía y en un escenario de incertidumbre pura.

Pero la cuarentena hizo aún mas complejo el trabajo. Sin posibilidad de volver al laboratorio para analizar los huesos, el equipo debió llevarse el trabajo a casa. Fueron meses donde los huesos de dinosaurio viajaban en remises por una despoblada Buenos Aires para montar estudios improvisados. Mauro montó un taller en la terraza de la familia de su novia. Fue una situación atípica, era la segunda vez que los veía y debió pedirles que le den refugio a un dinosaurio enorme.

«Si bien la pandemia nos impidió regresar a nuestro lugar de trabajo, pudimos continuar con el análisis de los rasgos morfológicos de Maip sin inconvenientes”, dice Novas, con orgullo.

El depredador del frío

El nombre de Maip fue elegido por Mauro. La elección tuvo que ver con que proviene de un ser maligno de la mitología Tehuelche que habita en la cordillera y mata usando el frío. Justamente, el hallazgo de Maip se produjo al sur de El Calafate, desde donde se aprecia la fastuosa Cordillera de los Andes, un lugar de temperaturas muy frías.

Los fósiles hallados del Maip macrothorax. Foto Prensa ConicetLos fósiles hallados del Maip macrothorax. Foto Prensa Conicet

«Además, para los tehuelches, Maip representaba la sombra que deja la muerte a su paso, mientras que nosotros imaginamos que, durante el Cretácico, este gran depredador con su enorme tamaño habría provocado algo similar”, explica el becario sobre dicha elección.

El término macrothorax, por su parte, hace referencia a la enorme cavidad torácica que poseía este dinosaurio.

Sin embargo, a pesar de su nombre gélido, vivía en un territorio que, setenta millones de años atrás, era totalmente opuesto. Era una patagonia cálida, inimaginable hoy. “Era un ecosistema cálido, muy distinto a la Patagonia fría que conocemos hoy –describe Novas-. Había caracoles acuáticos y terrestres, plantas de muy distinta filiación, era un bosque, casi una selva. De todos esos organismos que vivían en ese entonces fuimos colectando restos fósiles, y ahora, con Maip, agregamos a un super depredador, lo que nos permite ir completando la pirámide alimenticia”, explica.

Este lugar, que era tan distinto hace setenta millones de años, fue para el equipo de investigación un paisaje de ensueño. “Cuando estamos de campaña, la oficina de la paleontólogos muchas veces se traslada temporalmente un lugar hermoso, y este fue el caso”, admite Mauro. “Hoy es un lugar rodeado de montañas enormes, glaciares, lagos, que demanda que tengamos que caminar muchas horas en condiciones climáticas extremas, pero estando allí, mientras excavábamos para sacar a este dinosaurio que estuvo setenta millones de años enterrado y mirábamos el Lago Argentino, sentíamos una plenitud increíble”.

Novas coincide: “Es un sitio que hoy tiene una vista extraordinaria, un paisaje digno de una película de El señor de los anillos. Desde lo alto del filo, uno puede divisar el Glaciar Perito Moreno, distintos picos montañosos como las Torres del Paine o El Chaltén. Y este sitio es un lugar privilegiado, además, porque nos permite ir conociendo cada vez mejor a los distintos integrantes de ese ecosistema que se desarrolló al sur del Calafate».

«Es un tesoro fósil que recién comenzamos a descubrir y comprender», cierra. Y advierte, entre risas, que «no es lo único que sacamos». La tierra de gigantes seguirá regalando sorpresas.

Fuente: Clarín

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