6 diciembre, 2022 02:00
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Elecciones presidenciales en Colombia

Personas votando el domingo en Bogotá en las elecciones presidenciales de Colombia.
Credit...Federico Rios para The New York Times
Uno de los candidatos es Gustavo Petro, un exguerrillero y senador con una larga trayectoria que durante mucho tiempo ha tratado de convertirse en el primer presidente de izquierda del país, y propone una transformación del sistema económico.
El otro es Rodolfo Hernández, un magnate de la construcción y estrella de las redes sociales que recientemente se ha convertido en el fenómeno político más disruptivo del país. Ha atraído a los votantes con promesas de “austeridad total” y un enfoque de combate contra la corrupción.

Lo que está en juego en las elecciones presidenciales es el destino del tercer país más poblado de América Latina, donde la pobreza y la desigualdad han aumentado durante la pandemia y las encuestas muestran una creciente desconfianza en casi todas las instituciones importantes. Las protestas antigubernamentales del año pasado hicieron que cientos de miles de personas salieran a las calles en lo que se conoció como el “paro nacional”, y cuya sombra se cierne sobre la votación del domingo.

“El país entero está pidiendo un cambio y eso es clarísimo”, dijo Fernando Posada, un politólogo colombiano.

Los candidatos llegan a la elección prácticamente empatados en las encuestas, por lo que el resultado podría ser tan reñido que tomará días determinar un ganador.

Quien finalmente obtenga la victoria tendrá que abordar los problemas más apremiantes del país y sus repercusiones globales, como la falta de oportunidades y el aumento de la violencia, que han hecho que un número récord de colombianos migre hacia Estados Unidos en los últimos meses; además se han registrado altos niveles de deforestación en la Amazonía colombiana, un territorio crítico para la lucha contra el cambio climático, y las crecientes amenazas a la democracia, que forman parte de una tendencia en la región.

Los dos candidatos inspiran ira y esperanza entre los votantes. La elección ha dividido a las familias, domina la conversación nacional e inspiró una serie de memes que conforman un retrato del estado de ánimo nacional: En TikTok, Hernández califica como “relocos” a sus críticos, mientras Petro promociona una canción que fomenta un cambio a la práctica ilícita de la compra de votos.

“Túmbalos tú primero”, dice el estribillo, refiriéndose al poder establecido político del país, “cógele la plata y vota por Petro”.

Ambos candidatos dicen que se enfrentan a una élite conservadora que ha controlado el país durante generaciones. Algo que los diferencia es lo que creen que es la raíz de los problemas del país.

Petro piensa que el sistema económico está roto, que depende demasiado de la exportación de petróleo y de un negocio floreciente e ilegal de cocaína que, según él, ha hecho que los ricos sean más ricos y los pobres más pobres. Exige detener las nuevas exploraciones petroleras, un cambio hacia el desarrollo de otras industrias y una expansión de los programas sociales, mientras impone impuestos más altos para los ricos.

“Hoy lo que tenemos es un resultado de esto que yo llamo el agotamiento del modelo”, dijo Petro en una entrevista, refiriéndose al sistema económico actual. “El resultado final es un empobrecimiento brutal”.

Sin embargo, su ambicioso plan económico ha suscitado preocupaciones. Un exministro de Finanzas definió su plan energético como un “suicidio económico”.

Hernández no quiere reformar el marco económico, pero dice que es ineficiente porque está plagado de corrupción y gastos frívolos. Ha pedido que algunos ministerios se fusionen, propone eliminar algunas embajadas y despedir a los empleados gubernamentales ineficientes, y el dinero que se ahorre con esas medidas se utilizará para ayudar a los pobres.

“El sentimiento que tienen es que yo tengo la posibilidad de enfrentarme a esa camarilla de politiqueros, sacarlos del poder para poder reivindicar los derechos de los más pobres”, dijo sobre sus seguidores.

Sus críticos dicen que está proponiendo una forma brutal de capitalismo que dañará a la nación.

Antiguos aliados y colaboradores de Petro lo acusan de una arrogancia que lo lleva a ignorar a sus asesores y batallar para construir equipos. Hernández suele ser criticado por sus vulgaridades y su carácter dominante, además ha sido acusado de cargos de corrupción, con un juicio que está fijado para el 21 de julio. Aunque, él dice que es inocente.

Sin importar el resultado, el país tendrá por primera vez a una mujer negra como vicepresidenta: Francia Márquez, una activista ambiental, forma parte de la candidatura de Petro, y Marelen Castillo, una exvicerrectora universitaria participa en la candidatura de Hernández.

En mayo, durante la primera vuelta de la votación, Yojaira Pérez, de 53 años, en el norteño departamento de Sucre, calificó su voto por Petro como una especie de retribución, reflejando el estado de ánimo de un electorado que ha impulsado las candidaturas de ambos hombres.

“Sabemos que hay que castigar a los mismos que han sido dominantes de Colombia, que han querido gobernar y manejar a Colombia como si Colombia fuera un títere y nosotros fuéramos títeres de ellos”, dijo.

El candidato presidencial Rodolfo Hernández votando en Bucaramanga, Colombia, el domingo.
Credit...Nathalia Angarita para The New York Times

Rodolfo Hernández, un magnate de la construcción convertido en estrella de las redes sociales que se ha erigido como un candidato sorpresa en las elecciones presidenciales de Colombia, ha estado muy ausente de la vida pública en las últimas semanas.

Se ha negado a asistir a debates y no ha celebrado mítines, optando más bien por transmisiones en directo organizadas por su equipo de redes sociales.

Pero el domingo, cuando se abrieron las urnas, Hernández salió de un automóvil blanco en Bucaramanga, su ciudad natal, rodeado de guardaespaldas, y se encontró con una emocionada muchedumbre de votantes.

“¡Viva Rodolfo!”, gritaron sus simpatizantes, muchos empujándose para poder ver al candidato cuando entraba a su puesto de votación.

Hernández se abrió paso entre el grupo con una amplia sonrisa. Su oponente, Gustavo Petro, un senador de larga data y antiguo rebelde que intenta convertirse en el primer presidente de izquierda del país, votó a más de 400 kilómetros al sur, en la capital, Bogotá.

En Bucaramanga, la ciudad donde Hernández amasó su fortuna y fue alcalde, su candidatura ha creado un fervor político y un profundo orgullo regional entre los votantes que dicen creer que los representa.

Carlos Gamboa, un comerciante de 42 años, estaba entre el grupo de votantes que esperaban en la fila cuando Hernández llegó a votar.

“La gran mayoría de nosotros estamos con Rodolfo”, dijo, y añadió que no confiaba en Petro, en parte por el tiempo que el candidato fue miembro del grupo insurgente M-19.

Hernández se ha presentado con una plataforma anticorrupción, a pesar de haber sido procesado por cargos de corrupción, acusado de presionar a sus subordinados para que adjudicaran un contrato municipal a una empresa específica, un acuerdo que podría haber beneficiado a su hijo. Ha dicho que es inocente. En las urnas de Bucaramanga, muchos votantes no parecían preocupados por la acusación.

“Nadie que va a subir al poder acá va a estar limpio”, dijo Gilma Beserra, de 58 años, “Rodolfo es el menos corrupto”.

En Bogotá, el domingo por la mañana, Adriana Martínez, de 24 años, ya hacía fila a las puertas de una secundaria en el barrio de clase trabajadora de El Sosiego.

Acababa de terminar su turno de la noche como auxiliar de administración de salud y había ido directamente al lugar de votación en autobús.

Martínez dijo que apoyaba a Petro, y que en su decisión influyó en particular su elección de Francia Márquez para vicepresidenta, quien puede convertirse en la primera mujer negra en ser vicepresidenta del país.

Márquez es una activista medioambiental que salió de la pobreza para convertirse en un fenómeno nacional, y ha hablado durante la campaña sobre la raza, la clase y el género de una manera directa que rara vez se escucha en las más altas esferas de la política colombiana.

“Es una persona que viene de donde nosotros venimos”, dijo Martínez, “desde abajo, la pobreza, le tocaba luchar para estar donde está”.

Martínez dijo que daba poca importancia al argumento de que las políticas de Petro darían paso al mismo tipo de crisis económica, humanitaria y democrática que se ha producido en Venezuela.

En Colombia, “ya uno no tiene el dinero suficiente para comprar una papa. En ese sentido ya estamos en esa pobreza extrema”.

En el mismo lugar de votación, Ingrid Forrero, de 31 años, dijo que veía una división generacional en su comunidad, con los jóvenes apoyando a Petro y las generaciones mayores a favor de Hernández.

Su propia familia la llama la “guerrillerita” por su apoyo a Petro, a quien dijo preferir por sus políticas sobre la educación y la desigualdad salarial.

“La juventud está más inclinada hacia la revolución”, dijo, “hacia la izquierda, hacia un cambio”.

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