26 mayo, 2024 08:53
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Deporte y aventura en Alemania, para los más audaces.

A 1.000 metros por encima del abismo: el Höllental (Valle del infierno).

Vacaciones en Alemania: se puede disfrutar de la cultura, las fiestas en Berlín, o la cerveza en Baviera. Pero también se pueden transformar en pura emoción. Aquí, nuestros favoritos para los que gustan de la aventura.

Casamiento haciendo parkour en Fráncfort

El horizonte de Fráncfort es único en Alemania. Ninguna otra metrópolis de este país tiene tantos y tan altos rascacielos. Simplemente dejarse caer por el borde del techo a una altura de 100 metros y descender por la fachada, atado de forma segura: requiere de mucho esfuerzo, pero aquellos que hayan superado ese reto unidos, también podrán superar el resto de su vida juntos.

Tirolesa en el Estadio Olímpico de Múnich

El techo de cristal acrílico del Estadio Olímpico de Múnich es de culto. La tirolesa «Flying Fox» lleva a los visitantes al punto más alto de la construcción. Después de un ascenso pausado por el techo hasta la estación de rápel, la tirolina los lleva de regreso a gran velocidad. Con un poco de suerte, en los días despejados se pueden ver incluso los Alpes.

Manejar en el circuito de Nürburgring

¡Sentirse una vez como Sebastian Vettel! Eso es posible en el circuito de Nürburgring, en la región del Eifel. Allí se puede correr o ser copiloto con alguien experimentado por el circuito de Fórmula 1 y por la legendaria Nordkurve. O bien, se puede esperar hasta Semana Santa, en el tradicional «Viernes del Automóvil», cuando se abre el circuito a todos los corredores aficionados (foto).

Kayak por las aguas bravas del Rissbach

El rugido estruendoso del agua deleita a los kayakistas que aman la acción. Por eso, nada mejor que ir a los Alpes. Si los niveles de agua son los correctos, los arroyos y ríos de la zona crecen y se convierten en áreas nada fáciles de vadear. Hay cascadas y barrancos que dominar, como el Rissbach, cerca de Garmisch-Partenkirchen.

Volar en parapente en el monte Wank

Quedémonos en Garmisch-Partenkirchen y despeguemos. El teleférico nos lleva hasta uno de los lugares de partida de parapentes más bonitos de los Alpes, en el monte Wank, a 1.750 metros de altura. En sus laderas se desarrollan perfectas corrientes ascendentes y es posible realizar vuelos térmicos de varias horas. La guinda de la torta es la majestuosa vista de los Alpes.

Excursión a la cumbre del Kanzelwand

Conquistar el Kanzelwand significa escalar los últimos 550 metros de su pared vertical y, tras extenuantes tramos de ascenso, hay que cruzar este puente de cuerda. Es impresionante en el sentido más literal de la palabra. El Kanzelwand es una montaña de 2.058 metros de altura situada en los Alpes de Allgäu, cerca de Oberstdorf.

Puente colgante en las montañas del Harz

Para esto es mejor no tenerle miedo a las alturas. La Titan RT balanceará suavemente a sus visitantes a 100 metros de altura sobre el valle de Rappboden. Con 485,5 metros, es el puente colgante de cuerda más largo de Alemania. También se puede cruzar en la tirolina que hay a un costado. O, si se prefiere la verticalidad, caminar por la pared de la represa Wendefurth, de 43 metros de altura.

Escalada por el puente de Müngsten, cerca de Solingen

Se sube, peldaño a peldaño, por una estrecha escalera a 100 metros de altura junto al puente de Müngsten. Una vez en la cima, los intrépidos escaladores disfrutan de una amplia vista sobre el río Wupper hacia el Condado del Monte. Este puente es único en Europa. De hecho, es un monumento industrial, y puede que pronto se convierta en Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.

Cueva de Falkenstein, cerca de Bad Urach

A esta cueva solo se puede acceder con un traje de neopreno. La cueva de Falkenstein es la única acuífera de Alemania que ofrece visitas guiadas. Se adentra en la montaña sin iluminación eléctrica y sin caminos pavimentados, a diferencia de otras. En algunos lugares se vuelve muy estrecha y hay que bucear. El recorrido más duro puede durar hasta 14 horas y lleva a una profundidad de 3.500 metros.

Alpspix en el Osterfelderkopf

No siempre tienes que moverte para sentir la adrenalina. En el mirador Alpspix, cerca de Garmisch-Partenkirchen, los visitantes se sitúan a 1.000 metros por encima del abismo: el Höllental (Valle del infierno). El nombre lo dice todo. La plataforma de acero está cubierta con rejillas y la vista hacia abajo hace temblar las rodillas.

Fuente: DW

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