17 junio, 2024 02:06
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Declaró Morel: «No tengo la culpa de que un loco haya querido matar a la Vicepresidenta»

Jonathan Morel, en su carpintería, exhibiendo la guillotina y las antorchas que fabricaba para los actos de Revolución Federal

El detenido vocero de Revolución Federal, Jonatan Morel, sostuvo ante la justicia federal que el no tuvo “la culpa” de que “un loco” haya querido matar a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner y negó las acusaciones en su contra, según aseguraron fuentes de su defensa.

Asistido por el abogado Tomás Fraga Cepeda, quien pidió su excarcelación, Morel prestó declaración indagatoria ante el juez federal Marcelo Martínez de Giorgi y el fiscal Gerardo Pollicita y aceptó responder preguntas, según pudo reconstruir Télam a través de fuentes que presenciaron el acto.

“No tengo la culpa de que un loco haya querido matar a la Vicepresidenta”, dijo Morel durante la exposición que hizo, en la que se refirió a cómo era la vida interna de Revolución Federal y al tenor de sus manifestaciones públicas, según explicaron las fuentes consultadas.

“¿Por qué me hace esto?”, se quejó y luego sostuvo que no cometió delitos al participar de las manifestaciones a las que asistió; para luego asegurar que el no es el líder de la agrupación investigada sino un vocero que ganó espacio en los medios, mientras que el lugar de referente o fundador le correspondería al también detenido Leonardo Sosa.

El abogado Fraga Cepeda aseguró que Morel respondió todas las preguntas que se le hicieron, que entregó las claves de sus dispositivos celulares e incluso remarcó que el imputado decidió hacer uso de la palabra a pesar del consejo profesional de no hacerlo hasta que no hubieran podido compulsar todo el expediente.

“Se mostró enteramente dispuesto a colaborar. Contó que Revolución Federal fracasó y que comenzó a disolverse en el último tiempo y respondió todo lo que le preguntó la fiscalía”, sostuvo el abogado.

Jonatan Morel en un acto de Revolucin Federal

Jonatan Morel en un acto de Revolución Federal, exhibiendo la guillotina para cortar cabezas kirchneristas. A la derecha, atrás, con una bandera argentina, Sabrina Basile.

Durante la indagatoria, Morel se refirió también a su carpintería, ofreció detalles del supuesto trabajo que hizo para empresas vinculadas a Caputo Hermanos y sostuvo que los pagos millonarios que recibió fueron para trabajos de carpintería y no para financiar a Revolución Federal, según explicó su defensa.

Guillotina, carpintería y vínculos con Caputo

Morel se presenta como carpintero, aunque en una entrevista reciente reconoció haber hecho apenas un curso por YouTube hace pocos meses. Sus conocimientos le permitieron que una de sus obras más conocidas fuera la guillotina que llevó a varias protestas contra el Gobierno, siempre con el foco puesto en Cristina Kirchner.

En aquella carpintería de Boulogne también se fabricaron las antorchas que llevaron a la Casa Rosada a comienzos de agosto pasado. Unos días antes, el grupo -y otros personajes como Gastón Guerra, también detenido este jueves – había atacado a Sergio Massa y funcionarios del Ejecutivo, en la asunción del ministro de Economía.

Morel y Revolución Federal quedaron en la mira de la Justicia tras el atentado contra Cristina Kirchner, el 1º de septiembre: algunos integrantes de la banda que atacó a la vicepresidenta habían asistido a las marchas de Revolución Federal y el discurso con el que se presentaban tanto Morel como sus compañeros iba en sintonía con un ataque físico.

Las dudas además quedaron sembradas luego de que saliera a la luz que Morel había recibido pagos millonarios de un fideicomiso de la familia de Luis «Toto» Caputo, exministro de Finanzas de Macri. El argumento de Morel fue que se trató de pagos por una serie de productos que le vendió para un emprendimiento en la Patagonia, aunque no supo responder qué tipo de muebles eran ni cómo es que un carpintero con tan poca experiencia había cerrado un negocio tan suculento.

Por si fuera poco, la Unidad de Información Financiera (UIF) le informó hace unas semanas a la Justicia y a la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (Procelac) que la carpintería había recibido otro pago sospechoso de casi 2 millones de pesos. 

En poco tiempo, Morel facturó miles y miles de pesos: a finales de diciembre pasado, $578.930. Más tarde hizo otras seis facturas por $176.000 a nombre del fideicomiso Santa Clara al Sur; el 22 de agosto de este año, una semana antes del atentado a la vice,  recibió desde esa empresa una transferencia por $250.000. También se registraron pagos del fideicomiso Espacio Añelo y de Rosana Pía Caputo por $1.503.480. 

Tras las indagatoria de Sabrina Basile y de Morel (referente y vocero de Revolución Federal), será el turno de Gastón Guerra y Leonardo Sosa, según informaron voceros judiciales.

La fiscalía que investiga a los cuatro detenidos de la agrupación Revolución Federal consideró que se montó un «esquema delictivo» para «imponer» ideas y «combatir las ajenas por la fuerza y el temor» y que eso sembró en la sociedad la escalada de «violencia y odio» cuyo «acto más trascendente» resultó ser el intento de homicidio de la vicepresidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner.

«Se terminó constituyendo, en el actual contexto de crisis económica y financiera, en uno de los actores que sembraron en la sociedad la escalada de violencia y odio, cuyo acto más trascendente resultó ser el intento de homicidio de la Vicepresidenta de la Nación» cometido el 1 de septiembre último, sostuvo en su dictamen sobre el accionar de Revolución Federal, el fiscal del caso Gerardo Pollicita.

En el dictamen en el que pidió al juez Marcelo Martínez de Giorgi las detenciones y las declaraciones indagatorias, el fiscal entendió que «la actividad de la agrupación causó temor y alteró la tranquilidad de la sociedad y de las autoridades nacionales».

 

Fuente: TELAM – La Nación – Página 12

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