3 marzo, 2024 20:26
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¿Cuál fue el primer libro impreso? (Y no es la Biblia)

Se ha extendido cierto consenso que toma a la Biblia de Gutenberg como el primer libro impreso de la historia, pero no es una afirmación del todo cierta. Se trata de un error de concepto. La historia del libro ha tenido diversos personajes, métodos e inventos destacados en uno de los procesos más importantes para el ser humano y nuestra capacidad de comunicación e intercambio de conocimiento. Gutenberg es, sin duda, uno de los protagonistas, pero él solo inventó (o perfeccionó) un tipo de imprenta. Hubo métodos precedentes y, por tanto, el primer libro impreso de la historia se publicó décadas antes que la Biblia de Gutenberg.

Rollos de papiro

Los primeros libros fueron los rollos de papiro utilizados por griegos y egipcios. Shaiith / iStock

El origen del libro

Si estás leyendo esto, apostaría que te gustan los libros con total garantía de ganar. Es el objeto predilecto de los lectores y, como ocurre con casi todas las pasiones humanas, el libro también tiene una historia fascinante. De entrada, cabe destacar que es un objeto que ha sufrido pocos cambios a pesar de sus casi 3000 años de historia, pues en todo este tiempo solo se ha cambiado dos veces de formato (del rollo al códice y ahora el libro electrónico). Somos bastante conservadores a la hora de modificar algo que lleva siglos funcionando bien.

Hay quien afirma que el primer libro de la historia sería el Poema de Gilgamesh, una obra épica de la antigua Babilonia que data de entre el 2000 y el 1500 a. C. Esto supondría retrasar el origen del libro al nacimiento de la propia escritura, pero tampoco es correcto técnicamente. Las tablillas de arcilla en las que se marcaron las primeras palabras de la humanidad, en escritura cuneiforme, son el precedente de los libros. Por tanto, el Poema de Gilgamesh sería la primera historia, la primera narración que conocemos, pero no el primer libro.

Los primeros libros vieron la luz hace unos 2700 años, en el siglo VI a. C. Los filósofos griegos de Asia Menor pudieron ser los primeros en tener en sus manos una herramienta que nunca más faltaría al lado del ser humano. Nos referimos a los rollos de papiro, el soporte que empezó a recoger todas las historias y poemas que se transmitían oralmente hasta entonces. Desgraciadamente, no conocemos cuál fue el primer libro escrito en estos rollos, de los que hemos heredado el término “volumen”, que viene del verbo en latín “volvo” o “volvere”: dar vueltas, revolver, tal y como se hacía con los papiros enrollados para formar volúmenes.

Una herramienta con el potencial de retener a la vista lo que antes solo podía transmitirse desde la memoria y a través del habla no pudo más que expandirse a todos los rincones del Viejo Mundo. Sin embargo, pasarían muchos siglos hasta que los libros dejaran de escribirse a mano.

La gran revolución

Con el descubrimiento del pergamino como soporte para escribir, los libros cambiaron del formato rollo al formato códice, el mismo que siguen teniendo hoy día en nuestras estanterías. Los copistas medievales desde el scriptorium de los monasterios se encargaron de conservar y difundir la literatura del mundo occidental.

Una de las grandes revoluciones de la historia de la humanidad llegó a mediados del siglo XV: Johannes Gutenberg inventó la imprenta. Claro que aquí es donde debemos realizar los matices que anticipamos al inicio del artículo, pues el inventor de Maguncia puso a funcionar por primera vez la imprenta de tipos móviles. La técnica de impresión como tal venía utilizándose para hacer libros desde muchos antes, solo que con métodos menos avanzados que el de Gutenberg.

Gutenberg

Estatua de Gutenberg. Lammeyer / iStock

Las primeras imprentas

Anclados en el resistente eurocentrismo al que tiende nuestro relato del pasado, solemos olvidar que en Oriente fueron pioneros en muchos aspectos. Las innovaciones para publicar libros más rápido es uno de ellos.

Aunque hayamos tomado el término “imprenta” para referirnos a la de Gutenberg cuando hablamos de historia, la realidad es que todo aquello que se hiciera mediante impresión forma parte de esta técnica. Es decir, en el antiguo Egipto y el Próximo Oriente se usaron cilindros sellos, una especie de rodillo tallado con figuras que, al hacerlo correr sobre arcilla, dejaba impreso un relieve con distintos motivos. Las monedas acuñadas por los romanos https://www.muyinteresante.es/historia/61203.html también son un ejemplo de impresión.

En lo que se refiere a la reproducción de la escritura, los primeros libros impresos se hicieron por xilografía. Esta técnica consistía en tallar la página que se quería reproducir en una plancha de madera. Esta matriz se entintaba y se imprimía sobre tela o papel. De esta manera, se tallaban textos en matrices de madera que podían copiarse varias veces y así sacar páginas a una velocidad inalcanzable para una persona que copiaba a mano.

En el siglo XIV empezó a utilizarse la xilografía en Occidente, venida desde Oriente, donde, como decimos, iban un paso por delante en estos aspectos. De hecho, el arqueólogo Marc Aurel Stein encontró una obra llamativa entre los manuscritos de Dunhuang hallados en China. Resultó ser un documento realizado mediante esta técnica de impresión y databa del noveno año de la era Xiantong de la dinastía Tang, es decir, del 868 d. C. Se trataba del Sutra del diamante, el primer libro impreso de la historia que conozcamos hasta la fecha.

La xilografía fue una solución a un aumento de la demanda de libros. Claro que tuvo un éxito limitado, pues la madera es un material débil que se deteriora rápido con el uso para impresiones y, además, requería de mucha maestría tallar en madera párrafos anteros. Es por ello que la xilografía se utilizó sobre todo para textos breves y resultó un gran medio para reproducir imágenes. De hecho, la técnica convivió muchos años con la imprenta de Gutenberg para añadir estampados que decoraran los libros con motivos o imágenes que ilustran el contenido.

De la madera al metal

Los puntos débiles de la xilografía se intentaron paliar con la calcografía: misma técnica, pero con una matriz de cobre. Este material era más resistente y permitía realizar relieves más detallados con resultados muy similares a los dibujos hechos a mano. Se logró una mayor calidad artística, pero a un precio más alto de producción, no solo por el precio del cobre, mayor que el de la madera, sino porque la matriz se tallaba en relieve negativo, por lo que era necesario el uso de una prensa para que el papel a imprimir se introdujera en los huecos de la plancha tallada. Dada la novedad técnica, los artesanos ejercían demasiada presión y muchas veces se rompía el papel, un material también caro en la época que se seguía fabricando de manera artesanal.

Por estos inconvenientes, la calcografía apenas se utilizó para imprimir texto y quedó como impronta para reproducir imágenes.

Imprenta tipos moviles

Tipos móviles utilizados en la imprenta tipográfica. Sax / iStock

La imprenta antes de Gutenberg

La técnica que revolucionó el mundo del libro fue la tipografía. Un método que requería mayor inversión aún, pero permitía los mejores y más rápidos resultados. La gran novedad estuvo en los tipos móviles: un tipo es una reproducción de un signo (una letra, un número, un signo de puntuación) en un trozo de metal que puede combinarse con otros tipos formando palabras, frases y páginas enteras. Una vez compuesto el texto en una matriz, se entintaba y podían sacarse cuantas copias se quisiera de la misma página de manera instantánea. Este fue el invento revolucionario de Gutenberg.

Claro que ya se utilizó antes en Oriente con tipos móviles de arcilla y, a partir del siglo XIV, también de metal. La diferencia con Europa es que no tenemos localizado a un único inventor oriental, tal y como aquí solemos adjudicar a Gutenberg, aunque no faltan teorías que comparten este invento con otros personajes occidentales.

Con la imprenta tipográfica se publicaron en China documentos gubernamentales y moneda en primera instancia. Y, aunque seguro que existieron casos anteriores, conocemos el Jikji, una antología de enseñanzas budistas impresa en 1377 en Corea, es decir, 78 años antes que el primer ejemplar de Gutenberg. Este texto, también religioso, es el libro más antiguo impreso con tipos móviles metálicos.

La primera Biblia impresa

Desconocemos si Gutenberg sabía de la existencia de esta técnica oriental, pero a él adjudicamos la perfección de la imprenta en Occidente y, desde luego, la difusión de los textos que salieron de su taller.

Durante un tiempo se pensó que Gutenberg ensayó con su método imprimiendo en primer lugar el Misal de Constanza y, por tanto, sería éste el primer libro impreso en Europa con tipos móviles. Pero estudios posteriores dataron estas copias con posterioridad al año 1473.

El primer libro impreso por Gutenberg fue la Biblia, en 1454, también conocida como la Biblia de las 42 líneas, pues el texto discurría en dos filas de 42 líneas en cada página. Era una edición de la Vulgata, la traducción de la Biblia al latín. Es el incunable más famoso, existen 48 ejemplares en el mundo y solo 21 de ellos conservados con el texto al completo. En España tenemos dos: en la Universidad de Sevilla se conserva solo el Nuevo Testamento y hay una edición completa en la Biblioteca Pública Provincial de Burgos.

Referencias:

  • Armstrong, K. 2016. Historia de la Biblia. Debate.
  • Navarro, F. 2020. Historia del libro y sus revoluciones. descubrirlahistoria.es.
  • Pedraza Gracia, M. J., Clemente San Román, Y., De los Reyes Gómez, F. 2003. El libro antiguo. Síntesis.

Fuente: MuyInteresante

Fran Navarro es Historiador y experto en Documentación

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