15 agosto, 2022 01:39
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Tres opciones para un descanso termal

Claudia Nicolini

Por Claudia Nicolini

Ya en las puertas del receso invernal, te acercamos una propuesta de verdadero descanso que te permita tomar impulso para el segundo semestre. Y en ese punto, los baños termales son ideales.

1.- Catamarca

Paisajes increíbles y aguas curadoras, con base en Fiambalá

 

Fiambalá es una localidad recostada en la sierra, con unos 5.000 habitantes. Se puede llegar por la ruta 40, por Santa María y conocer de paso paisajes increíbles y pueblitos maravillosos, como San José, Belén y Londres; es el camino más corto, pero también más complicado.

La otra opción es ir hasta la capital provincial y desde allí, hacia Fiambalá. Que será nuestro destino, pero puede ser también punto de parida: por la localidad cruza la Ruta 60, sobre la cual transcurren las dos rutas turísticamente diseñadas: la del Adobe y la del Vino. Y además es la puerta de entrada a una tercera: la “Ruta de los Seismiles”, tramo de la 60 que llega hasta el límite con Chile, y desde la cual pueden verse seis volcanes, todos de más de 6.000 metros de altura (de ahí el nombre de la ruta).

Toda la zona tiene muy poca vegetación (en contraposición, alberga médanos gigantes), y lejos de los poblados está habitada por flamencos y otras aves acuáticas, burros salvajes y guanacos.

Pero mucho más cerca, a sólo 12 kilómetros de Fiambalá, enclavadas sobre la ladera de la sierra y con la cordillera como paisaje circundante, están las termas. Los visitantes aseguran que el invierno es el mejor momento para disfrutarlas, dado que la temperatura de las aguas es bastante alta, y casi siempre hay sol.

No se trata de un hotel ni de un spa; son cuatro piletas escalonadas de aguas termales, y hay disponible un bar y restaurante con terraza; muy cerca hay cabañas y una minihostería. Tanto el complejo como los hospedajes son municipales (por reservas, éste es el contacto (03837) 496250. Para ingresar al complejo hay que sacar las entradas antes de llegar, en la oficina de Turismo en el centro de Fiambalá, y funciona por turnos (hay tres).

Foto de Termas de Fiambala, Fiambalá: paisaje que rodea a las termas - Tripadvisor

 

2.- Jujuy

En el valle del río Reyes

 

Las Termas de Reyes se ubican a 19 kilómetros de San Salvador de Jujuy y prometen descanso saludable en cualquier estación del año. El escenario lo marcan los cerros entre los que el río abrió su valle, y son otro gran componente que ayuda a la desconexión… o invitan a recorrer senderos.

“Balconeando” sobre el río (y con una vista increíble) hay un hotel que ofrece pensión completa, gimnasio, sauna y spa, y baños termales individuales, todo con increíbles vistas. También hay una biblioteca, mesas de ping pong y de pool, y conexión a Internet.

Pero hay que hacer una salvedad: no reciben menores de 16 años ni mascotas. Si se elige no hospedarse en él, se puede pagar el Day Use, que incluye el almuerzo.

Más cerca del río, hay un complejo de cabañas, con pileta termal (la temperatura del agua está entre los 35° a los 40°), que se puede usar sin estar alojado allí; está abierta desde las 10, y los menores de tres años no pagan entrada. Cuenta también con agua termal en las cabañas.

Otra opción es parar en  Yala (ubicado a cinco kilómetros), que cuenta con cabañas, hosterías y camping. Y puede ser la base para escapadas al Parque Provincial “Potrero de Yala”, donde disfrutar de una jornada de pesca en las lagunas de la zona, de caminatas y/o de paseos en bicicleta.

Parque Provincial Potrero de Yala, la reserva natural más antigua de Jujuy

 

3.- Salta

Termas históricas en Rosario de la Frontera

En Rosario de la Frontera, a sólo a 130 kilómetros de nuestra ciudad, nació, en 1880, la industria termal de Sudamérica, pero ya los incas las usaban con fines terapéuticos.

 

En 1878 el español Antonio Palau y Queralt, llegó al lugar desde Tucumán atraído por la versión de las aguas curativas, hizo la experiencia, y en 1880 ya funcionaba un complejo, que incluía casillas de madera para baños y venta de agua mineral embotellada.  Luego construyó las primeras piletas y un primitivo hotel.

Mucho tiempo ha pasado: más de 120 años después, el edificio actual, que se empezó a construir en 1886, y con su máximo esplendor tras la Primera Guerra Mundial, no ha dejado de recibir huéspedes, y mientras sigue siendo remozado: ya están listas las 55 habitaciones y se agregaron  una sala de lectura, un zona para  niños y una segunda cocina.

La cómoda infraestructura de baños conserva mucho del estilo original, y las aguas, que provienen de nueve manantiales diferentes y están disponibles también en las habitaciones, surgen a entre  25ºC y 99ºC. Funciona además un campo de golf de nueve hoyos,  canchas de tenis y de voley, y dos piscinas termales con cuatro variedades diferentes de aguas, y su propio snack bar. Los alrededores, por su parte, son ideales para salir en plan trekking.

Senderismo por las termas de Rosario de la Frontera

La noche de hotel tiene incluido el desayuno, y en el hotel es posible almorzar y cenar. También funciona un spa.

 

Fuente: La Gaceta

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