2 febrero, 2023 09:20
booked.net

¿»Precios Justos» o un acuerdo de precios y salarios?

 Sergio Massa  analizaría reflotar una vieja receta del peronismo: un acuerdo de precios y salarios.

La idea revivió en las últimas horas, mientras el ministro de Economía se encontraba de viaje en Estados Unidos, donde tuvo reuniones con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el BID y el Banco Mundial hasta encuentros con inversores y funcionarios del gobierno de Joe Biden y otras naciones.

 

A su vuelta, el funcionario convocaría a empresarios y sindicalistas para acordar un “sendero gradual” de reducción de precios, un concepto mucho más moderado que el congelamiento por 180 días que reclaman en el entorno de la Vicepresidenta, La Cámpora y el gobernador Axel Kicillof.

Los contactos para sentar a la mesa de negociación a empresas y referentes de los trabajadores están a cargo del secretario de Industria, José Ignacio De Mendiguren, una figura de peso en el entorno del jefe del Palacio de Hacienda.

El ministro estuvo discutiendo con el staff del FMI distintas opciones para ponerle un freno a la fuerte escalada de precios. El objetivo es ahora actuar sobre las expectativas inflacionarias (que juegan un rol clave en medio de una economía cada vez más indexada) y conseguir una baja gradual.

 

Precios justos

Por las dudas, Massa ya está manteniendo personalmente conversaciones con distintos sectores para arrancar con señales concretas para reducir la inercia inflacionaria. El primer paso sería un programa denominado “Precios Justos”. Se trata un acuerdo para congelar precios por 90 días, con el compromiso de las empresas de salir con los precios etiquetados en el propio envase. Así se daría cierto horizonte de previsibilidad, buscando en forma paralela un freno a la escalada de los precios.

El programa convivirá con “Precios Cuidados”, relanzado recientemente por el secretario de Comercio Interior, Matias Tombolini. El mismo fue nuevamente modificado para incluir una mayor cantidad de marcas de primera línea, pero menor cantidad de productos (alrededor de 400). El problema es que en general los precios son menores a los del resto de la góndola y por ende es donde primero se registran faltantes..

Entre los sectores que estarían incluidos dentro del nuevo programa se encuentran los de alimentos, bebidas, artículos de limpieza, electrodomésticos, medicamentos y carne, entre los más relevantes.

Al mismo tiempo, se avanzaría con medidas destinadas a ponerle freno al aumento del gasto y a reducir el déficit fiscal, cumpliendo con la meta de 2,5% del PBI para este año y una baja adicional al 1,9% en 2023. “Es un camino largo pero posible”, se entusiasman en Economía.

La baja de la inflación planteada contrasta con las expectativas del mercado. El promedio de los economistas estiman que el año próximo la inflación no bajará del 90%, sustancialmente por encima del 60% que plantea el proyecto de Presupuesto. Pero además las estimaciones de bancos internacionales, como el JPMorgan, ya advirtieron esta semana que esperan arriba de 110 por ciento.

Reducir las expectativas inflacionarias también implicaría hacer lo propio sobre las futuras paritarias. Resulta inviable pedirles a las empresas que mantengan precios por un plazo si no se hace algo parecido con la pauta salarial. Sin embargo, esta apuesta va en la línea de lo planteado por el secretario de Programación Económica, Gabriel Rubinstein, quien hace tres semanas aseguró que “el margen de rentabilidad de las empresas es exagerado”, al referirse a la fuerte suba de los alimentos.

Según esta línea, las empresas tendrían margen para congelar precios aún sufriendo un aumento de costos. Se trata, sin embargo, de un sendero peligroso. Si no se acomodan otras variables, puede terminar todo en una mayor olla a presión que le termine explotando al propio Gobierno o al próximo.

El famoso “plan de estabilización” para hacer converger la inflación a niveles de un digito, que es lo que reclama la mayoría de los analistas, por ahora deberá esperar. Ni la debilidad del propio Gobierno ni la proximidad de las elecciones presidenciales permitirían llevar adelante un programa a fondo para bajar la inflación, a partir de políticas de shock. El propio Massa se mostró a favor en Washington de alcanzar superávit gemelos, pero se parece más a una expresión de deseos que a la realidad. Existen otros problemas. Por ejemplo, el enorme crecimiento de la deuda en pesos del Banco Central, que aumenta a una tasa del 75% anual. Se trata del aumento del déficit cuasifiscal y el peligro de emisión futura, si en algún punto se complica la refinanciación de parte de esa deuda.

Massa y equipo frente a la subdirectora del FMI, Gita Gopinath, el brasileño Ilan Golfajn, y el venezolano Luis Cubeddu. En sus documentos, el Fondo no objetó el volumen de la deuda en pesos, pero el tema apareció con la conversación con los técnicosMassa y equipo frente a la subdirectora del FMI, Gita Gopinath, el brasileño Ilan Golfajn, y el venezolano Luis Cubeddu. En sus documentos, el Fondo no objetó el volumen de la deuda en pesos, pero el tema apareció en la conversación con los técnicos

Pero además arranca desde mañana el nuevo sistema de importaciones, cuya primera consecuencia es que quedaron sin efecto los pedidos de cautelares de importadores por cientos de millones de dólares.

El nuevo esquema definió que más de 2.000 posiciones arancelarias pasen al sistema de licencias no automáticas. También se resolvió que el ingreso de productos suntuarios, en caso de ser autorizados, deberán hacerlo a un tipo de cambio superior a 300 pesos. Y al mismo tiempo se autoriza a las empresas a usar dólares propios para importar. En el mismo orden, empezaron conversaciones con los bancos para aceitar un nuevo esquema de financiación de importaciones. Se apuntaría a que las entidades financieras cubran el bache que le queda a los importadores entre la autorización para ingresar mercadería y el posterior acceso a las divisas

Con un mayor colchón de reservas y un respiro por el lado cambiario, Massa logró sortear una crisis que parecía estar a la vuelta de la esquina. Pero ahora tendrá un desafío mayúsculo por delante, como es el de lograr una desaceleración inflacionaria a pesar de una escalada que ya lleva más de diez años.

Fuente: TELAM – TN  – Infobae

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Página en mantenimiento técnico
Página en mantenimiento técnico
Página en mantenimiento técnico