Mucho se habló en la previa del doble comando de Cheika. De si el trabajo con Líbano y la dos concentraciones en dos ciudades diferentes iba a afectar al seleccionado nacional, pero nada de eso ocurrió. De hecho, pasó todo lo contrario. Los Pumas hicieron un partido casi perfecto: firmes en los tackles (Kremer la rompió en ese sentido), bien en las formaciones fijas (principalmente el line) y un gran juego de manos con dos tries para repetir una y otra vez en loop.
Lo mejor del histórico triunfo
Obviamente, Argentina deberá mejorar ciertos aspectos para los próximos partidos, como el scrum y algunas desatenciones en la defensa (cometieron varios penales por salir rápido a tacklear). Sin embargo, se trató de una victoria histórica para poder seguir tomando confianza para lo que viene, en un año que no parece tener límite para el conjunto nacional.

«Estoy muy feliz, de ser parte de este equipo. ganemos o perdamos jugamos por estos colores y es un orgullo muy grande. Hoy fue un partido muy test match, golpe por golpe, las que tuvimos hicimos puntos, nos marcaron bastante fácil, sabíamos que teníamos que poner presión en el marcador, hay que pensar en el camino que estamos construyendo. Siempre lo fuimos a buscar, es confiar en el proceso y seguir trabajando», señaló Julián Montoya, el capitán del equipo.
Además, contó qué mejoró el equipo después de haberse ido al entretiempo abajo por 16-12: «Ajustamos un poco el scrum, pero también seguimos haciendo lo que estábamos haciendo que era meter presión y sabíamos que la que tuviéramos iba a entrar. Es increíble ganar en Twickenham después de 16 años». Y cerró: «Tuvimos un pico de rendimiento muy bueno, sabíamos que la perfección en el rugby no existe, jugamos contra 80.000 personas, el banco entró muy bien, y estoy feliz. Ahora vamos a disfrutar de esto y ver qué tenemos que mejorar para el próximo partido».

Se cortó la racha
Después de 13 años (Salta 2009, el último triunfo), Los Pumas pudieron volver a ganarle a Inglaterra y, encima, lo hicieron en un lugar emblemático como el estadio londinense. Y de la mano de Cheika, Argentina está soñando más despierto que nunca. El año que viene estos equipos volverán a cruzarse en el Mundial de Francia y, como le dijo Matías Orlando hace un tiempo a Olé, la ilusión de todo el país cada día es más grande que nunca.
Fuente: Olé