15 agosto, 2022 01:46
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El maíz, un grano «mágico»

Victor Accastello, subgerente general de ACA (Asociación de Cooperativas Argentinas), es el presidente del Congreso Maizar en donde se busca demostrar la presencia del cultivo en la vida cotidiana de los argentinos.

«Puede que muchos no conozcamos con exactitud la gran cantidad de derivados del maíz que consumimos día a día, pero el maíz nos acompaña todo el tiempo. Desde el desayuno, el almuerzo, la cena: está en la leche, en los copos de cereales, en el huevo, en la carne vacuna, de cerdos y de aves. Del maíz provienen los espesantes para sopas, yogures y helados. Y también los endulzantes para golosinas y bebidas. Las burbujas de las gaseosas son hoy gas de maíz. El alcohol sanitizante es un derivado del maíz. Cada auto naftero de la Argentina tiene en su tanque bioetanol de maíz», graficó y recordó que el dióxido de carbono que se recupera de la producción del bioetanol se utiliza en el proceso de extracción del litio, que terminará en la batería de todos nuestros celulares.

Accastello remarcó que los nuevos usos del maíz están sustituyendo derivados de la industria petroquímica: los bioplásticos (PET) con destino para envases de gaseosas, las fibras de poliéster para la industria textil, el ácido poliláctico que se utiliza por ejemplo para inyección de autopartes (tablero de automóviles), son derivados del maíz. 

También el futuro de la electro-movilidad sustentable tiene al bioetanol de maíz como una opción muy válida (prototipo de auto eléctrico de Nissan), lo mismo en lo referido a combustible para aviones (SAF o etanol to jet) con uso creciente en las compañías aéreas, todo en pos de la reducción de las emisiones de dióxido de carbono de este tipo de transportes.

«El maíz siempre está y será cada vez más protagonista en materia de alimentos, bioenergías y biomateriales», remarcó Accastello.

Actualmente, los principales países productores de maíz – EE.UU., Brasil y Argentina – concentran el 75% de las exportaciones mundiales de este cereal:

  • El principal productor del mundo es EE.UU, y de sus 384 millones de toneladas producidas en la campaña anterior, un 84% se consumieron en el mercado interno, destinando el 35% del total producido a la elaboración de bioetanol.
  • Brasil, tercer productor mundial de maíz (China es el 2° productor, pero no exporta), en la presente campaña exportará como grano sólo el 33% de su producción, y es creciente la cantidad del cereal que destina a bioetanol combustible.
  • Argentina, el cuarto productor mundial de maíz, destina a la exportación como grano un 75% del total, lo que ofrece una enorme oportunidad para crecer en la industrialización local del maíz, así como transformarlo en proteína animal.

El presidente del Congreso Maizar 2022 destacó también que la cadena del maíz produce un importante efecto multiplicador en nuestra economía: «El mejoramiento genético y la biotecnología generan semillas de alta productividad. El uso de agroinsumos para la protección y nutrición del cultivo, con el asesoramiento de profesionales agrónomos desde la siembra hasta la cosecha, crea muchos empleos en el interior del país. El transporte del cereal hasta las industrias locales y puertos es otra gran fuente de empleos directos e indirectos».

Finalmente, los distintos tipos de industrialización del maíz, sea para elaborar múltiples alimentos para humanos, o para producir bioetanol, proceso del que también se obtienen granos destilados para nutrición animal y se recupera dióxido de carbono para usos industriales, son ejemplos de la enorme importancia del maíz en la economía nacional en materia de agregado de valor y generación de empleos.

«El maíz es la estrella de la bioeconomía global a la hora de generar alimentos, bioenergías e innumerables productos biológicos, y en la Argentina aún hay mucho camino por recorrer en la materia», destacó Accastello y señaló que, en esta cadena de valor, es muy relevante el trabajo del productor agropecuario.

La inclusión del maíz – al igual que del sorgo – en los sistemas de rotación de cultivos es un factor esencial para la conservación de los suelos.

«La huella ambiental del maíz argentino es una de las mejores del mundo, y mejorará aún más si se obtienen mayores rendimientos de maíz por hectárea, con el uso inteligente de insumos agropecuarios a partir de ambientaciones de lotes y prescripciones variables para la siembra y la fertilización. Esto es fundamental para el cuidado del ambiente, pero también, y cada vez más, para tener accesos a mercados de alto valor. A título de ejemplo: el mercado europeo permite la importación de nuestro bioetanol de maíz si éste puede acreditar con certificaciones que genera un ahorro de emisiones mayor al 70% con respecto a la huella de carbono de la nafta bajo estándares europeos. La Argentina ha cumplido ese requisito, y esto le permite exportar bioetanol a ese exigente mercado. El maíz es un cultivo imprescindible para una agricultura sostenible», concluyó.

En este sentido, resulta necesario que en Argentina se siembre más maíz, y que la transformación de este “grano mágico” en otros productos crezca de manera significativa en cantidad y variedad.

Fuente: Agrofy News

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