14 agosto, 2022 20:46
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Alberto no define y se demoran las medidas (Por Ignacio Fidanza)

 La intención del Gobierno, como anticipó LPO, era definir este fin de semana un paquete de medidas para lograr que el campo liquide y conseguir que afloje la presión sobre el dólar. Bien arriba, la discusión se da entre Alberto Fernández, Cristina Kirchner y Sergio Massa, pero para abajo entran y salen varios de la conversación.

Es que en su intento por alcanzar una síntesis, lo que logró Alberto es que se deshilachara la posibilidad de contar con un paquete mínimamente consistente. Ante el reconocimiento de esta realidad, se optó por postergar las definiciones.

La discusión también incluía la posibilidad de nuevos cambios en el gabinete. Todo quedó en suspenso. Esto plantea otra pregunta: ¿Cuánto tiempo le queda al Gobierno para demorar las medidas, sin que el propio mercado precipite una devaluación?

Los más pesimistas hablan de ocho días, algunos un poco más optimistas, como Santiago Cafiero, creen que se podría aguantar dos semanas.

En el medio de estas indefiniciones, la ministra de Economía, Silvina Batakis, viajó a Washington para reunirse con la jefa del FMI, Kristalina Georgieva. Esa parte es acaso una de las pocas más o menos ordenadas.

La discusión del fin de semana giró en torno a qué hacer para que el campo liquide la soja que retiene por un valor que se ubica entre los 9.000 y los 15.000 millones de dólares. La idea central es ofrecer algún mecanismo para que liquiden con dólar MEP o que puedan ingresar al contado con liqui. Se trata en definitiva de una devaluación en cuotas.

No es sencillo porque ese camino tiene problemas legales, pero en el Gobierno creen que bien instrumentado se puede concretar. Ahora, por momentos la discusión tocó extremos delirantes como plantear una nacionalización del comercio exterior o Julián Domínguez que cruzó en la conversación el tema de la ley de semillas.

El gran ausente fue Daniel Scioli a quien hace casi una semana que no ven en ninguna actividad oficial y algunos sugerían que acaso se tomó unos días de vacaciones.

Como sea, más allá de la discusión de que medidas tomar, el debate de fondo es si todavía hay margen para evitar una devaluación, que es lo que el campo y los mercados ven como inevitable, por la sencilla razón que el Banco Central se quedó sin reservas para defender el valor del peso. Los que creen que aún es posible evitarla sostinenen que si se logra que el campo liquide, esto bajará la cotización de los dólares financieros y se desinflarían así las expectativas de devaluación, al menos por un tiempo.

Pero detrás del debate económico, lo que traba al Presidente es un dilema político: Alberto cree que si ofrece al campo ventajas para que liquiden la cosecha que retienen, encenderá la furia de los movimientos sociales que le están pidiendo -como hizo Juan Grabois- que le suba otros diez puntos las retenciones para financiar así el salario universal básico.

El dilema, para algunos de los que participan de la discusión, es falso. Argumentan con bastante sentido común que si el campo no liquida, no habrá nada para repartir a los movimientos sociales.

La Política Online

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